El neumático pierde aire lentamente: cómo encontrar la causa y reaccionar correctamente
Una pérdida de presión gradual suele deberse a un clavo o tornillo pequeño incrustado en la banda de rodadura, a una válvula en mal estado o a una llanta ligeramente deformada. Infla el neumático hasta la presión correcta y comprueba con agua jabonosa si aparecen burbujas en la válvula o en la banda de rodadura. Si hay un cuerpo extraño clavado, no lo extraigas tú mismo: mientras permanece en su sitio, tapa la fuga provisionalmente. Ve cuanto antes a un taller de neumáticos; muchas reparaciones (parche interior) cuestan solo unos pocos euros. No sigas conduciendo con una presión claramente insuficiente, ya que puede provocar un reventón.