El PC con Windows está de repente muy lento – ¿qué hacer?
Las causas más habituales son demasiados programas en el arranque, el almacenamiento lleno o procesos en segundo plano que saturan la CPU. Abre el Administrador de tareas con Ctrl+Mayús+Esc y, en la pestaña 'Procesos', comprueba qué programas consumen más CPU o RAM; cierra los procesos innecesarios haciendo clic derecho sobre ellos. Desactiva los programas de inicio en el Administrador de tareas > pestaña 'Inicio', haciendo clic derecho en las entradas que no necesitas y seleccionando 'Deshabilitar'. Asegúrate de que en la unidad del sistema (C:) haya al menos un 10–15 % de espacio libre; para ello, elimina archivos temporales con la herramienta Liberador de espacio en disco de Windows (tecla Windows, busca 'Liberador de espacio en disco'). Por último, reinicia el PC; en muchos casos esto ya es suficiente para notar una mejora significativa.