La cisterna no se llena o lo hace muy despacio
La causa suele ser una válvula de flotador mal regulada o atascada, o un filtro de malla sucio en la válvula de entrada. Paso 1: Retire la tapa y compruebe que el flotador se mueve libremente y no roza las paredes de la cisterna; corrija su posición con cuidado si es necesario. Paso 2: Cierre el suministro de agua, desenrosque el tubo de entrada y limpie el pequeño filtro de malla con un cepillo de dientes bajo el agua corriente. Paso 3: Vuelva a conectar todo y compruebe el funcionamiento. Si la válvula está muy calcificada o defectuosa, lo más duradero suele ser sustituir la válvula de llenado (aprox. 8–15 € en ferretería).